This story was translated by Arlette Garcia

Emily Weingarten se registró en la sala de espera de emergencias de UF Shands el sábado aproximadamente a las 6 p.m con náuseas, fatiga, fiebre alta y temor de tener apendicitis.  

Weingarten no pudo irse hasta las 4 a.m y nunca vio un médico.

La joven de 21 años dijo que en las 10 horas que espero para que la vieran, nunca vio a nadie limpiar en la sala de espera a pesar de la cantidad de pacientes que entraban y salían de ahí la noche entera.

Sin embargo, la estudiante de cuarto año comentó que vio a personas hacinadas, tosiendo cerca unas de otras y arrojando carteles de distanciamiento social al suelo.

De las 136,133 pruebas del COVID-19 del condado de Alachua, 5,117 personas dieron positivo según el tablero del condado. Hubo 35 casos nuevos el 27 de Agosto. 

En total, el condado ha visto 33 muertes, según el panel del Departamento de Salud de Florida. 

Mientras tanto, según el panel de UF Health, han habido 28 pruebas positivas entre la facultad y 48 pruebas positivas entre los estudiantes durante la iniciativa del regreso a la universidad con cifras de positividad de 0.23% y 0.45%, respectivamente. Según el panel, estas pruebas solo incluyeron personas sin síntomas.

Han habido 195 estudiantes que dieron positivo en el Student Health Care Center, lo que resultó en una cifra de pruebas positivas de 18.6%. Estos resultados  incluyeron personas con y sin síntomas. 

En julio, estudiantes y facultad universitaria expresaron su preocupación sobre un porciento de casos positivos anormalmente altos, que implicaba que el 25% de los 56,000 estudiantes de UF dieron positivo. Sin embargo, este número refleja la población más pequeña de estudiantes sintomáticos y asintomáticos evaluados en el Student Health Care Center. Desde entonces, el panel se ha actualizado para reflejar esto. 

“De todos los lugares, pensé que una sala de emergencias sería un lugar más seguro por alguna razón”, comentó Weingarten. “Pensé que serían muy cuidadosos — pero simplemente no se sentía así”. 

Ken Garcia, portavoz de UF Health, publicó un comunicado sobre las quejas diciendo que el hospital trabajará para abordar las preocupaciones.

“Cuando nos enteramos de una preocupación, trabajamos con rapidez para abordarla”, comentó Garcia. “La atención de alta calidad y una experiencia positiva del paciente son nuestras prioridades”. 

Algunos de los protocolos de seguridad de UF Health incluyen limitar a los pacientes adultos a un visitante, evaluar a los visitantes para detectar síntomas y requerir el uso de mascarillas. También se han eliminado la entregas de comida y flores y el personal de servicios ambientales es responsable de una “limpieza profunda constante” en todos los hospitales y las salas de emergencia. 

Sin embargo, Weingarten dice que no vio a nadie limpiar nada en el medio día que estuvo allí. Tampoco vio ninguna estación de limpieza para las manos. 

The Alligator confirmó que varios padres se quejaron a UF Health sobre el estado de la sala de espera el sábado, incluyendo la madre de Weingarten, Abby Weingarten. 

Su hija dio negativo en la prueba pero explicó que estaba preocupada de que su hija se enfermara en la sala de espera.

Cuando Emily Weingarten llegó esa noche, el personal primero analizó su sangre. Luego, la examinaron para COVID-19. El personal la envió de regreso a la sala de espera llena de gente antes de darle sus resultados. Weingarten comentó que se sentía incómoda con la idea de que a ella o cualquier otro paciente le dijeran que esperara cerca de otros mientras algunos de ellos pudiera tener COVID-19.

Weingarten estaba acompañada por su amiga, Mia Marks, una estudiante de periodismo en UF de 21 años. Ambas dijeron estar sorprendidas por la revisión poco exigente y la falta de distanciamiento social en la sala de espera.

Marks entró por separada después de dejar a Weingarten en la entrada. Ambas dijeron que se les revisó la temperatura con un termómetro al entrar, pero que más allá de eso la prueba fue mínima.

A pesar del protocolo de UF Health que requiere que los visitantes sean detenidos y examinados para detectar síntomas, Marks explicó que le dieron un pase de visitante y la dirigieron a la sala de emergencias después de que solo le tomaran la temperatura.

Aproximadamente a las 8:30 p.m, Marks se fue a cenar. Casi una hora después, regresó a la sala de espera pero se sorprendió cuando ninguno de los trabajadores del hospital reconoció su entrada. 

Marks comentó que nadie le preguntó quién era. No la detuvieron para verificar si era visita o paciente. 

Un trabajador colocó a una mujer que tosia sentada en una silla de ruedas frente a otro paciente porque el espacio era muy limitado, comentó Weingarten. Esto llevó a que el paciente se quejara.

La mujer sentada en la silla de ruedas tenía puesta una máscara, al igual que la mayoría de las personas en la sala de espera, dijeron Marks y Weingarten, pero la otra paciente aún se sentía incómoda al estar sentada en frente a ella. 

Algunos asientos de la sala de espera tenían trozos de papel laminados marcando espacios reservados para el distanciamiento social. Los espacios abiertos parecían estar separados por dos asientos, pero Marks no estaba segura porque muchos pacientes ignoraron los letreros colocados sueltamente en los asientos. 

Marks salió de la sala de espera el domingo alrededor de las 3 a.m y Weingarten la siguió poco después. 

Los estudiantes de UF continúan recibiendo correos electrónicos que detallan cómo deben tener confianza para regresar este otoño debido a los extensos protocolos y medidas de seguridad implementados, explicó Marks. 

Aun así, Marks comentó que lo ocurrido en el hospital es el primer indicio de cómo van a ir las cosas, lo cual no la hace sentir esperanza de que todo saldrá bien este semestre.

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