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Monday, May 11, 2026

El estigma de la salud mental persiste entre estudiantes e inmigrantes hispanos

La cultura universitaria puede provocar un aumento del estigma entre inmigrantes y sus descendientes

Mental health stigma among Hispanics is more prevalent among recent immigrants, according to Andreas Keil, a UF psychology professor.
Mental health stigma among Hispanics is more prevalent among recent immigrants, according to Andreas Keil, a UF psychology professor.

Aylin Gomez Melo suele dar un paso atrás cuando enfrenta desafíos.

Ella afronta la universidad sola y sin orientación, al ser la primera persona de su familia en pisar un colegio universitario. Navegar las dificultades académicas sólo ha aumentado su ansiedad. Exigirse demasiado no le ha ayudado en el pasado, entonces ha aprendido a tomar distancia para evitar pensar si realmente pertenece allí.

Melo, una estudiante de primer año de diseño gráfico en UF de 19 años con raíces mexicanas y guatemaltecas, dijo que nunca ha tenido una crisis de identidad con respecto a su cultura. Pero ha notado que se ha vuelto más consciente de su cambio de actitud hacia la salud mental. Aunque generalmente pide ayuda cuando enfrenta dificultades, dijo que hay momentos en los que no lo hace. Sentirse abrumada por la escuela solo contribuye a su síndrome del impostor y dudas sobre sí misma.

La experiencia de Melo refleja los desafíos que enfrentan muchos descendientes de inmigrantes de bajos recursos al ingresar a la educación superior. El estigma que rodea la salud mental hace que muchos opten por no continuar estudios universitarios. Algunos, como Melo, deciden seguir adelante a pesar de ello y suelen enfrentar un estigma aún más fuerte en la universidad.

Melo dijo que muchos otros estudiantes de primera generación tienden a desarrollar esta mentalidad debido a sus experiencias de vida, los factores estresantes que han enfrentado y la forma en que la sociedad los percibe.

“Tengo que ser el ejemplo para mis otras hermanas y para el resto de mi familia porque soy la mayor,” dijo. “Si pido ayuda, me siento un poco tonta, o como que realmente no puedo acudir a nadie más porque no tengo hermanos mayores ni primos mayores que puedan ayudarme.”

Para Melo, el estigma en torno a la salud mental se intensificó en la universidad. Antes de entrar a la universidad fue diagnosticada con ansiedad y depresión, pero durante su primer semestre dejó de buscar ayuda hasta que su salud mental empeoró.

“Hubo muchas ocasiones en las que no acudí a nadie hasta que mi asistencia era muy mala y mis calificaciones … no eran lo mejor que podían ser,” dijo.

Cuando recibió el diagnóstico de sus condiciones de salud mental, Melo dijo que su familia no fue muy comprensiva. Ella agregó que no aceptaban la idea de la terapia y los medicamentos como tratamiento para su bienestar mental.

Cuando por primera vez la terapia se convirtió en un tema de conversación para la familia de Melo, fue vista como algo “de locos.” La terapia no está normalizada y muchas veces es mal vista en las comunidades hispanas, dijo. Cuando intentó tener una conversación abierta con miembros de su familia sobre la salud mental, la conversación fue rápidamente interrumpida porque sus padres lo veían como una excusa para la pereza.

Los padres de Melo ven la salud mental de manera diferente porque crecieron en modo de supervivencia, dijo ella, enfocándose en trabajar desde jóvenes en lugar de abordar preocupaciones relacionadas con la salud mental.

Dijo que su propia estigmatización de la salud mental proviene de la manera en que fue criada. Ella siente que hablar sobre salud mental con sus compañeros podría ser una carga para ellos. 

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“Parece que todos saben lo que están haciendo, pero yo estoy aquí preocupándome por la ansiedad, la depresión y cosas así,” dijo Melo. “Si no veo a nadie más hablando de eso, entonces yo tampoco debería hablar de ello.”

El estigma de la salud mental entre los hispanos es más común entre los inmigrantes recientes, dijo Andreas Keil, profesor de psicología de UF.

“Quieren ser percibidos como fuertes, como personas que encajan, que quieren contribuir y salir adelante en la sociedad,” dijo Keil.

Muchos inmigrantes suelen escapar de situaciones difíciles, dijo, lo cual puede contribuir a problemas de salud mental. Keil añadió que muchos son reacios a compartir sus sentimientos o pensamientos con amigos porque pueden sentirse inadecuados, rechazados por la sociedad y desfavorecidos en interacciones profesionales, sociales o personales.

Cuando los desafíos de salud mental se cruzan con otras identidades, dijo Keil, como ser hispano o inmigrante, la experiencia puede ser peor.

El estigma puede experimentarse de manera diferente dependiendo de esas identidades, dijo. Keil mencionó que cualquier factor que aumente la vulnerabilidad de una persona se llama factor estresante y aumenta el riesgo de experimentar estigma. El estatus migratorio y las barreras del idioma pueden añadir factores estresantes adicionales para los inmigrantes.

“Cada pequeño obstáculo, cada molestia, cada cosa que te hace cuestionar si eres adecuado para el rol que intentas ocupar … todo eso se acumula y contribuye a los problemas de salud mental,” dijo Keil.

Sin embargo, señaló que el estigma está disminuyendo en la sociedad a medida que las personas se vuelven más abiertas y aceptan más los problemas de salud mental.

Interactuar dentro de una comunidad y aceptar la cultura del país en el que viven puede reducir y prevenir el estigma entre los inmigrantes, dijo Keil.

Rafel Ramírez Solórzano, el profesor asistente del Centro de Estudios Latinoamericanos de UF, dijo que el estigma surge de la desigualdad en el acceso a la atención médica — ya sea física, mental o preventiva — y de la percepción social de las personas bilingües y multiculturales como una desventaja para la sociedad.

Los inmigrantes hispanos han vivido en Estados Unidos desde antes del movimiento por los derechos civiles, dijo, pero existe la idea errónea de que comenzaron a emigrar recientemente. También mencionó que históricamente, los latinos han tenido poco acceso a la atención de salud mental.

El estigma y la vergüenza también provienen de la representación de los latinos en los medios, dijo Solórzano, donde a menudo son retratados como “locos,” demasiado emocionales o dramáticos.

“Vemos cómo las mujeres son representadas como ‘la loca’, la latina de mal carácter,” dijo.

Solórzano continuó diciendo que los estereotipos y los proveedores de salud que carecen de competencia cultural, acceso lingüístico y comunicación efectiva contribuyen a la desconfianza dentro de la comunidad hispana. Los comentarios “machistas” o sexistas y los insultos pueden provocar diagnósticos erróneos. Esto puede hacer que las personas abandonen el tratamiento — incluso si sus condiciones de salud mental son graves — porque no se sienten comprendidas.

Pedir ayuda suele ser difícil, dijo Solórzano, porque a los hispanos se les ha dicho que generaciones anteriores enfrentaron dificultades peores.

“Entiendo lo que significa venir de una comunidad marginada,” dijo Solórzano. “Entiendo lo que significa crecer escuchando comentarios negativos sobre mi cultura y tener que lidiar con la exclusión.”

La brecha entre el estigma y la conciencia sobre la salud mental dentro de la comunidad hispana es generacional y cultural, añadió. Las conversaciones con los padres sobre temas que afectan la salud mental pueden volverse complicadas cuando surgen asuntos traumáticos o complejos en la sociedad hispana, como el trauma después de inmigrar.

“No quieren hablar de ello por todo el trauma que han enfrentado,” dijo Solórzano. “Mamá no te habló de la historia de El Salvador porque escapó de la Guerra Civil que causó tanto daño y muerte en la familia, y eso es trauma.”

Dijo que ha visto un aumento del estigma en la universidad debido a las expectativas impuestas sobre estudiantes de primera generación y minorías desde la infancia, así como la presión que los problemas financieros pueden causar en su salud mental.

“Cuando piensas en ese joven latino que entra a la universidad o cuyos padres son inmigrantes y no tienen documentos, va a tener más estrés que esos estudiantes blancos estadounidenses que asisten a UF,” dijo Solórzano.

El clima social y político continúa ampliando la brecha para los inmigrantes, declaró.

“Nos han estereotipado,” dijo Solórzano, “nos han hecho creer que valemos menos si buscamos ayuda o recursos.” 

Contacta a Dulce Rodriguez-Escamilla en drodriguez@alligator.org. Síguela en X @DulceRodrigueze.

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Dulce Rodriguez-Escamilla

Dulce Rodriguez is a sophomore Journalism Major with a Public Relations minor in her first semester at The Alligator, working as El Caimán's general assignment reporter. She loves to dance and bake in her free time, and she also enjoys watching murder mysteries and documentaries. 


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